01Antes del primer par: mundillo, alfileres y picado
El encaje de bolillos se sostiene sobre tres objetos que conviene elegir antes de comprar hilo. El primero es el mundillo, la almohadilla sobre la que se trabaja. En la península conviven dos formas: el mundillo cilíndrico, que gira sobre su soporte y permite tejer tiras largas sin volver a montar la labor, y la almohadilla plana o de tambor, más cómoda para piezas cerradas como tapetes y abanicos.
Lo que decide la calidad no es la forma sino el relleno. Debe estar tan prensado que el alfiler entre con resistencia y se quede clavado en el ángulo en que se pone. Si el alfiler se hunde solo con el peso de los bolillos o se inclina cuando se tira del par, la labor se deforma antes de la tercera vuelta. Los rellenos habituales son paja apretada, serrín o espuma de alta densidad; ninguno funciona si queda flojo.
Los alfileres deben ser de latón o de acero inoxidable. Un alfiler de acero común deja una mancha de óxido sobre el lino blanco en pocos días de humedad, y esa mancha no sale con el lavado. Para trabajo normal sirven los de 30 a 38 mm; los de cabeza de vidrio se manejan mejor y se ven sobre la funda oscura.
El picado es el patrón perforado que guía toda la labor. Se dibuja o se copia sobre cartulina de unos 250 g, se pincha punto por punto con una aguja algo más gruesa que el alfiler y se coloca sobre el mundillo cubierto por una funda lisa. Un picado hecho sobre papel fino se ablanda con el roce y las perforaciones se agrandan: los alfileres dejan de caer en su sitio y el dibujo se abre.
Comprobaciones antes de empezar
- El alfiler clavado a 45° aguanta un tirón suave sin moverse.
- La funda del mundillo es lisa, mate y de color contrario al del hilo.
- Las perforaciones del picado están limpias, sin rebabas de cartulina.
- Hay alfileres suficientes para toda la zona activa, no solo para las dos primeras vueltas.
- El picado está sujeto con alfileres en las cuatro esquinas y no puede deslizarse.